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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Vida pasada, ¿dónde estás?


Escondida en mi montaña, escondida, huída.
Escondiéndome detrás de la vegetación viendo pasar a los grupos de caminantes, a los corredores...
Pasando desapercibida.
Huyendo como cabra enloquecida para dejar atrás las casas, la gente, la civilización.
Respirando el aire salvaje de la cumbre.
Relajándome con el corazón desbocado.
Sintiéndome en paz conmigo y  mí entorno.
Olvidándome cada día, en cada entreno, que pertenezco al mundo de los humanos.
Queriendo ser animal, animal salvaje, observando el mundo desde mi soledad.
Mi soledad…
Ya no escribo, ya no respiro.
¿Dónde está mi cumbre?
¿La he perdido?
Estoy en medio de muchas casas, en medio de la calle…
Mirando de un lado a otro, asustada.
Veo gente en las ventanas. Sonríen.
Hablan, hablan. Sonríen.
Corro despavorida hacia ninguna parte.
¿Dónde estás soledad?
¿Dónde?
¿Dónde mi montaña?
¿Dónde la he dejado?
Un grito al aire desde el medio de esa calle:
¿Quién ha puesto a tantos amigos en mi agenda?
¡No los quiero!
¡Necesito vida antisocial para poder vivir!
¡Fuera!
¡Fuera!
Ya no hay marcha atrás.
Estos  amigos no se van…
Cambio de agenda con el nuevo plan de entrenamiento.
Cambio de agenda con el nuevo horario escolar y extraescolar.
Cambio de agenda con la nueva agenda social.
No se asusten si a partir de ahora, mezclo geles de carbohidratos con cafés, música y risas…
Seguiré siendo yo…
O eso creo…


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